martes, 7 de julio de 2009

Por Daniel Volpi

DE QUE SE VAN, SE VAN

Por Héctor Daniel Volpi - 7 julio 2009

Los resultados de las elecciones internas ya todos conocemos. Lo más importante para los nacionalistas es la creación de la fórmula Lacalle – Larrañaga, una fórmula sorpresiva para muchos que consideran sorpresiva la actitud de Larrañaga de aceptar la invitación para ese significativo cargo e importante responsabilidad.

Vimos por TV el clamor, el alborozo, la algarabía del público presente allí en la casa del Partido cuando Jorge Larrañaga durante su alocución dijo que aceptaba esa invitación de Lacalle; en ese momento se crea la fórmula que muchos soñamos, es la fórmula para ganar las elecciones y muy probable ya en la primera vuelta.

Además, esa fórmula sella la unidad partidaria haciendo honor al blasón que dice: “La unión nos hará fuerza”.

Lo vivido allí en la casa del Partido, el pasado domingo en horas de la noche, fue sin dudas un acto solemne y lleno de emociones que recobran la mística de todos los blancos.

El moderador de la ceremonia fue el profesor Carlos Julio Pereira, en su calidad de Presidente del Directorio del Partido Nacional.

Más allá de ese importante cargo, ese anciano blanco simboliza una buena parte de la historia del Partido, ha sido legislador durante 41 años, integró la fórmula de 1971 junto a Wilson Ferreira y fue candidato a la presidencia en 2 oportunidades, entonces Carlos Julio es una verdadera institución que hoy ocupa el máximo cargo dentro del Partido.

Lacalle, durante su discurso manifestó cuáles son los 3 principales enemigos del Partido Nacional, ellos son: la ignorancia, la enfermedad y la pobreza.

Esos 3 enemigos son los que hay que combatirlos hasta la muerte. Sin dudas necesitamos hacer una revolución tal como dijo Larrañaga, pero esta vez una revolución sin sangre, una revolución pacífica.

Hoy esa revolución se construye con ideas y trabajo constante, ya se fue el tiempo de ir a luchar en las cuchillas por nuestros derechos y garantías.

Sin dudas ha sido el Partido Nacional el único que ha hecho revoluciones y lo hizo con fundamentos, combatiendo lo que estaba mal, lo hizo contra la injusticia, contra el imperialismo, contra el despotismo y muchas causas más.

Ha sido el defensor de la vida, igualdad de oportunidades, de nuestra soberanía, de las leyes. Es tal cual como lo bautizó su fundador, Don Manuel Oribe, el 10 de agosto de 1836, cuando se colocó una cinta blanca con la frase “Defensores de las Leyes”.

El Partido Nacional está por cumplir 173 años, es el Partido más viejo del mundo, pero de todos esos años ha gobernado solamente 35 y ha estado en un lapso de 93 años sin gobernar.

A muchos les cuesta creer cómo ha sobrevivido tanto sin estar en el gobierno durante tanto tiempo. Se debe al trabajo constante de sus militantes que nunca dejaron de levantar la bandera. Eso significa que nuestro partido es un medio y no un fin.

Durante estos días, la fórmula Lacalle – Larrañaga se encuentra coordinando acciones. Los programas de gobierno de Unidad Nacional y Alianza Nacional no tienen diferencias sustanciales, hay simplemente diferencias de matices, y por lo tanto no hay dificultades de entendimiento.

El programa de gobierno del Partido contará con el respaldo de los mejores técnicos y especialistas del Uruguay que trabajan en sus respectivos institutos realizando análisis de los diferentes sectores del país.

Por lo tanto no será jamás un programa improvisado, será producto de un pormenorizado análisis de nuestra realidad buscando soluciones para los problemas que aquejan a los ciudadanos.

El Partido cuenta además con gente de mucha experiencia proveniente de ambos sectores, algunos ya fueron ministros, otros ocuparon cargos en Entes Autónomos, otros son destacados legisladores.

Entonces, con esa fórmula, con ese programa de gobierno y con esa gente tan experta, el Partido Nacional tiene todas las armas para ganar ya en la primera vuelta de octubre.

En octubre del año pasado concurrí a un acto de Correntada Wilsonista en Montevideo, realizado en el Movie Center.

Allí el senador Francisco Gallinal, durante su alocución contó una anécdota de Wilson de su pasaje por Panamá, incluso mostró un video de un discurso de este Caudillo hablando del mencionado episodio.

Ese discurso de Wilson, que tiene como fecha del 28 de abril de 1984 dice textualmente:

“Uno llegaba a Panamá y en Panamá, así como un chileno gira sobre sí mismo y termina siempre mirando hacia la Cordillera, en Panamá uno terminaba haciendo tropezar la vista con un cerro, el más alto de los que dominan la ciudad, en donde ondeaba una bandera norteamericana.

Y un día los panameños, de pronto, empezaron a tropezar miraran donde miraran, con el mismo cerro y el mismo mástil, y allí una inmensa bandera panameña.

Y para convocar a la multitud a este momento solemne, tremendamente solemne del izamiento de la bandera patria en el cerro, fijaron por todas las paredes, por todos lados, un afiche que era siempre el mismo, que es una de las cosas más hermosas que yo haya visto en mi vida entera.

Porque es simplemente una bandera de Panamá y arriba con esas letras, que pueden servir como mensaje para los uruguayos porque interpreta algo que tiene que ser nuestro horizonte, nuestra meta; lo único que dice es, repito que en muy mal castellano pero en un precioso panameño, esta cosa sublime: DE QUE SE VAN, SE VAN”.

Esto lo hizo recordar el líder de Correntada Wilsonista adaptando a nuestra realidad de hoy con este mal gobierno del Frente Amplio y en octubre con Lacalle – Larrañaga, de que se van, se van.