martes, 18 de agosto de 2009

Cr. Marcelo Bacigalupi

Fiel al estilo propagandístico de los partidos que hacen del engaño un medio de hacer política, pudimos contemplar los últimos días estupefactos como el CODICEN viene dilapidando los dineros públicos que los contribuyentes aportamos a las arcas de la escuela pública para resaltar las bondades del Plan Ceibal.

Todos sabemos que los tiempos en televisión son escasos, por lo que difícilmente un spot pueda transmitir otra cosa que la representación de una imagen, el niño feliz con su computadora.

Esos mismos niños son los que reciben el moderno dispositivo sin tener idea alguna de cómo funciona, que utilidades trae, en definitiva, que hacer con el.

En la mayoría de las escuelas hay faltantes de máquinas (niños que sufren), no hay conectividad y los maestros no han sido capacitados.

El contexto es bastante claro, se pretende torcer la inequívoca tendencia que marca que la opinión pública, mayoritariamente, ya se manifestó en junio a favor del proyecto político y el modelo de país del Partido Nacional, colocándolo en el envidiado sitial de privilegio que ostenta, perfilado claramente como el futuro encargado de los destinos del país.

En la misma línea, en otra arremetida oficialista contra las libertades, días pasados en el Senado y gracias al coraje de nuestros legisladores, el Partido Nacional y la oposición entera, impidieron que prosperara un proyecto de manifiesta inconstitucionalidad referido a la publicidad gratuita en televisión abierta de acuerdo a cuota electoral, esto es, en función de un promedio de los votos obtenidos entre la última elección nacional y las recientes internas.

Este proyecto de ley, que bien podría denominarse de ley mordaza, porque impide a las minorías manifestarse libremente como lo harían en caso de poder contratar sin restricciones los minutos de televisión que quisieran, atenta contra las garantías consagradas en el artículo 77 numeral 11) de la constitución de la República, y por ende, requieren mayorías especiales para su aprobación, cosa que no se ha reunido y que el FA pretendía soslayar, en una nueva violación a nuestra Carta Magna.

Este proyecto, por si lo anterior fuera poco, viola la constitución al atentar contra la libertad de empresa, también celosamente protegida por la Constitución, ya que las emisoras de televisión (los canales) tienen compromisos ya pactados con producciones y programación que deben pagar al exterior y se verían, de prosperar este proyecto, cercenados en su legítimo derecho a vender los espacios publicitarios en el horario en que se emiten los mismos, para darle lugar a la publicidad partidaria “cuotificada”.

El Partido Nacional lo rechaza, en minoría y lo hará cuando obtengamos las mayorías, porque es de esencia del sistema democrático la libertad de expresión y ello, no solamente no se plasma en la realidad con el acto volitivo de manifestar la opinión, sino que es menester, tener la oportunidad y el lugar idóneo para hacerlo.

Por Cr. Marcelo Bacigalupi

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